El dolor menstrual intenso no siempre es normal: podría ser endometriosis, una enfermedad crónica que afecta a una de cada diez mujeres en edad reproductiva a nivel global, impactando su salud física, emocional y reproductiva. Así lo advierte la académica de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Daniela Mennickent Barros, bioquímica y doctora en Ciencias y Tecnología Analítica, en el marco del Día Mundial de la Endometriosis, conmemorado el 14 de marzo. El subdiagnóstico se debe a síntomas inespecíficos como dolor pélvico crónico o infertilidad, normalización cultural del dolor y tabúes sociales que hacen que muchas mujeres sufran en silencio.

Esta patología ocurre cuando tejido similar al endometrio crece fuera del útero, generando inflamación y complicaciones graves, incluyendo mayor riesgo de depresión, ansiedad e infertilidad. El diagnóstico actual depende mayoritariamente de cirugía invasiva y costosa, sin biomarcadores accesibles para todos los subtipos, lo que retrasa la detección años. Tratamientos hormonales fallan en un tercio de casos y tienen efectos anticonceptivos, mientras la cirugía, aunque efectiva, no siempre previene recurrencias.

La investigadora UCSC enfatiza la necesidad de más investigación con inteligencia artificial, química analítica y políticas públicas como el Proyecto de Ley de Endometriosis estancado en el Congreso. «Es clave educar y desestigmatizar para detectar tempranamente y mejorar la calidad de vida», concluye.