El Hospital Vall d’Hebron de Barcelona realizó con éxito el primer trasplante de cara global utilizando un rostro donado por una persona que optó por la eutanasia, marcando un hito ético y técnico en la medicina. Este procedimiento, el sexto de su tipo en España, se distinguió por su complejidad extrema, requiriendo meses de preparación y la participación de más de 100 profesionales durante una cirugía de hasta 24 horas que incluyó piel, músculos y vasos sanguíneos completos.

La innovación clave fue la planificación tridimensional simultánea de receptora y donante, posible gracias a la antelación proporcionada por la eutanasia programada, que permitió crear guías de corte precisas. Carme, la paciente de 44 años, perdió gran parte de su rostro por una sepsis tras una picadura de insecto en Canarias en julio de 2024, sufriendo necrosis en boca, lengua y tejidos faciales durante dos meses de lucha vital.

Este avance no solo redefine los trasplantes faciales, sino que abre debates sobre donación post-eutanasia, consolidando a España como referente en cirugía reconstructiva de alta complejidad.