Un estudio científico analizó cómo se relacionan el vapor de agua atmosférico y la precipitación en Chile, demostrando que la lluvia no responde a un único patrón a lo largo del territorio. La investigación, basada en entre 15 y 27 años de datos obtenidos desde estaciones GNSS y registros de lluvia en superficie, permitió observar con alta precisión cuándo y cómo la humedad atmosférica termina convirtiéndose en precipitación.

El trabajo, liderado por el académico de la Universidad de O’Higgins e investigador del CR2, Raúl Valenzuela, evidenció que en el norte y centro norte del país, especialmente en zonas cordilleranas, la lluvia se asocia a aumentos bruscos de vapor de agua, típicos de tormentas convectivas de verano y del ingreso puntual de humedad tropical. En contraste, en el centro-sur y sur de Chile, la precipitación puede ocurrir incluso con menores niveles de vapor, debido a la influencia de sistemas frontales y ríos atmosféricos.

El estudio concluye que, a diferencia de las regiones tropicales, en gran parte de Chile la lluvia aumenta de forma gradual y luego se estabiliza, aunque el vapor de agua siga creciendo. Estos resultados aportan evidencia clave para mejorar los modelos climáticos y comprender cómo podrían cambiar las precipitaciones en el país en un escenario de calentamiento global.