Pese al aumento sostenido de recursos provenientes del gobierno central, la comuna experimenta retrasos en becas y reducción de apoyos a organizaciones sociales, generando críticas por falta de responsabilidad fiscal.

La comuna de Linares atraviesa una compleja situación financiera, con un déficit que podría situarse entre los 8 y 9 mil millones de pesos. Esta crisis ha derivado en retrasos en la entrega de becas para estudiantes y deportistas, así como en una disminución significativa del apoyo a organizaciones sociales. La situación ha afectado a distintos sectores del municipio y ha generado un amplio debate sobre las verdaderas causas del deterioro económico.

Desde el gobierno central, a través de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (Subdere), se informó que, lejos de haber recortes, Linares ha recibido un incremento sostenido de recursos. Entre 2022 y 2025, los aportes del Fondo Común Municipal aumentaron en más de $6.700 millones, con una tasa cercana al 10% anual. Además, a partir de 2024 comenzaron a recibirse recursos del Royalty Minero, que totalizarán $1.773 millones adicionales para 2025. Estos ingresos permitirán a la comuna superar los $19 mil millones ese mismo año, lo que representa un aumento del 13,7% respecto al periodo anterior.

Frente a las afirmaciones del alcalde Mario Meza, quien ha intentado atribuir la crisis a supuestos recortes presupuestarios y a la situación económica nacional, desde la Subdere se ha calificado esta postura como un acto de desinformación intencionada. Las autoridades nacionales han llamado a transparentar la información y a asumir con responsabilidad la gestión de los recursos, especialmente cuando estos provienen en su mayoría del Estado. También se recordó que el 90% del financiamiento del sistema de salud comunal proviene de fondos estatales, con una proyección de aumento de más de $2.300 millones entre 2024 y 2025.

Diversas organizaciones, como el Frente Amplio de Linares, han coincidido en que la crisis responde a una mala gestión, falta de prioridades claras y ausencia de transparencia en el uso de los fondos. En ese contexto, hicieron un llamado al alcalde a enfrentar la situación con seriedad y dejar de utilizar discursos que sólo buscan distraer a la ciudadanía. Según sostienen, los datos demuestran que el problema no es la falta de recursos, sino la manera en que estos han sido administrados.