La justicia francesa dictó cadena perpetua contra Nicolás Zepeda por el homicidio premeditado de Narumi Kurosaki, en el marco del tercer juicio por el caso, que se extendió por casi una década tras la desaparición de la joven japonesa en 2016. El tribunal concluyó que el chileno actuó con premeditación, desestimando sus versiones previas y reafirmando la teoría de la fiscalía sobre el crimen y el ocultamiento del cuerpo.

Además de la pena de presidio, la sentencia estableció indemnizaciones económicas a personas afectadas por el delito. Los magistrados determinaron que Zepeda deberá pagar alrededor de 100.000 euros (equivalente a más de 100 millones de pesos chilenos) entre la madre, el padre, las hermanas de Narumi y su exnovio Arthur del Piccolo, sumas que se fijaron por el intenso daño moral producido por el crimen.